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Sexualidad en los jóvenes: acerca de la pornografía


la pornografía como orientación de relaciones sexuales


Con las nuevas tecnologías y la facilidad para acceder a internet, hace que aunque no se busque explícitamente material pornográfico, este salga con relativa facilidad.

La pornografía enseña una visión distorsionada de la realidad, es por tanto algo irreal que ofrece unas expectativas falsas y aunque en la adolescencia se tenga curiosidad por lo sexual lo primordial es recibir una educación sexual basada en valores y no restringida a un solo modelo sexual.
Basarse en los comportamientos sexuales observados en la pornografía puede conducir a la frustración al basarse en expectativas irreales y el miedo a no estar a la altura, limitando su erótica a un único patrón de ejecución y tomando como referencia los cuerpos allí presentados sirviendo de base de complejos e inseguridad.
La pornografía asimismo dificulta la capacidad para imaginar y desarrollar fantasías mentalmente necesitando la estimulación visual como única respuesta de excitación sin la cual suelen aparecer dificultades sexuales como problemas de erección y bajo deseo sexual con la pareja.

Se produce una habituación al material pornográfico observado con la consiguiente escalada a nuevos estímulos visuales que sean capaces de producir una respuesta sexual, aumentando por tanto el umbral de excitación.


CONSECUENCIAS DEL USO DE PORNOGRAFÍA EN LA RELACIÓN DE PAREJA


Se adopta un único patrón sexual: es el hombre quien establece las prácticas sexuales a realizar y la mujer adopta una postura de sumisión lo cual al intentar aplicarlo con la pareja puede producir rechazo de la pareja y una insatisfacción en el hombre que toma como referente la pornografía.
También son frecuentes problemas de erección al carecer con la pareja de la estimulación visual de la pornografía y problemas para llegar al orgasmo en presencia de la pareja limitándose el orgasmo al uso individual de la pornografía.

Debido a estos problemas se suele reducir la vida sexual a la esfera individual mermando la vida erótica de la pareja, disminuyendo el deseo sexual en pareja y ser fuente de enfados y discusiones.

La pornografía en un chico joven no debe sustituir a una buena educación sexual basada en valores afectivos ya que no es educativa, limita la vida sexual y confunde con la realidad, se desvirtúan las relaciones sexuales al no tener formado un “esquema de sexualidad” que permita añadir nuevos ingredientes a su erótica en vez de reducirlo a un modelo determinado.

Por otro lado la pornografía muestra al hombre como “supermacho” que hace lo que quiere con la mujer pudiendo confundir a algunos jóvenes de que puede haber cierto grado de violencia en una relación sexual, de que todo vale.

No tiene nada que ver con las relaciones sexuales reales donde los estímulos son más variados, existe cortejo, comunicación y gratificación.


El uso de la pornografía en general está más extendido en hombres ya que hasta hace poco tiempo no existía la pornografía para mujeres donde no se cosificara a la mujer y por lo tanto a las mujeres no les gustaba la pornografía ni jugaba un papel en su estimulación sexual.

Debe de haber una restricción para los jóvenes a determinadas web ya que no es lo mismo para un adulto que para un adolescente que no tiene “un esquema sexual” formado el acceder a contenidos pornográficos transgresores aunque la prohibición no sirve, es necesaria una buena educación sexual y que cuando el adolescente haya visto contenido pornográfico en internet pueda establecer una comunicación con sus padres y hablar de la sexualidad real y la virtual.


No es que sea malo ver pornografía aunque no es lo mismo en un adulto que en un adolescente y aunque sea en adultos, con el auge de internet, han aumentado las consultas de sexología por considerar que se tiene un problema de adicción sexual (si bien el uso del término adicción requiere de muchos matices y hay que valorar cada caso particular) al considerar que se pierde gran cantidad del tiempo en visitar web de pornografía disminuyendo el deseo sexual con la pareja.

Por eso muchas veces se acude a consulta y se considera un problema cuando se tiene una pareja por las consecuencias que conlleva por haber descubierto las web que ve el otro o si tiene contactos a través de internet o participa en chats, etc; disminución del deseo sexual en pareja, sentimientos de traición o de pérdida de fidelidad...

Aquí dejo el enlace de una colaboración que hice en el periódico respecto a su uso en jóvenes:

¿Cómo influye la pornografía en los jóvenes?

https://www.heraldo.es/noticias/suplementos/heraldo-joven/2018/04/05/como-influye-pornografia-entre-los-jovenes-1233295-2261031.html